1. Antecedentes del Instituto.

Raymundo Bautista y Angel Carrillo

La cátedra de Matemáticas en la Real y Pontificia Universidad de México fue confiada, en 1646, a Fr. Diego Rodríguez, quien tenía comunicación con científicos europeos. Fue esta cátedra la que posteriormente ocupó don Carlos de Sigüenza y Góngora, el célebre astrónomo y matemático, autor de Libra Astronómica y Filosófica, obra publicada en 1682. Dentro de esa cátedra mantuvo una polémica acerca de la naturaleza de los cometas, con el padre jesuita austriaco, Eusebio Francisco Kino, que se encontraba de paso en México.

A fines del siglo XVIII la educación en matemáticas más avanzada en nuestro país, se adquiría en la Escuela de Minas.

En el siglo actual, al inicio de la década de los años treinta, la matemática y en general la ciencia ya había alcanzado un lugar prominente en la cultura universal. La matemática se encontraba en una etapa de desarrollo impresionante. Surgieron nuevas formas de concebir a esta disciplina, así como nuevas y fructíferas líneas de investigación.

Estados Unidos de Norteamérica, por ejemplo, obtuvo en esa época sus primeros y sorprendentes éxitos. Fue cuando la Universidad de Princeton emergió como centro científico de altísimo nivel. Al cabo del tiempo, esa universidad tendría mucha influencia en el desarrollo de nuestro Instituto.

Nuestro país, por su parte, iniciaba en ese periodo su recuperación después de los varios años de guerra que implicó su Revolución de 1910 y estaba, desafortunadamente, muy lejos del grado de progreso científico alcanzado por otras naciones. Un estudiante interesado en las matemáticas avanzadas sólo tenía acceso a muy escasos cursos y todos ellos, de carácter elemental.

Un impulsor notable de las matemáticas fue don Sotero Prieto, profesor de la Escuela Nacional Preparatoria y de la Escuela Nacional de Ingenieros. En torno a él se reunió un grupo de jóvenes con promisorio futuro, los que después tuvieron una actuación sobresaliente en el desarrollo de las ciencias exactas.

En 1930, la John Simon Guggenheim Foundation ofreció por vez primera dos becas a latinoamericanos que no fueran residentes en los Estados Unidos. Una de ellas fue conferida a don Alfonso Nápoles Gándara para realizar estudios de matemáticas, en el M.I.T.

En el año de 1932, a iniciativa del profesor Sotero Prieto y del doctor Alfonso Nápoles Gándara, recién llegado entonces de los E.U.A., se abrió una oportunidad para quienes estaban interesados en elevar sus conocimientos de física y de matemáticas. Iniciándose un seminario de físico-matemáticas dentro de la Academia Nacional de Ciencias "Antonio Alzate".

En 1930 se creó un Departamento de Ciencias en la Facultad de Filosofía y Letras. Dos años después, son impartidas, por primera vez en México, las cátedras de análisis matemático, geometría diferencial, física teórica y mecánica racional.

En 1935 surgieron las carreras de matemático y físico, dentro del Departamento de Ciencias Físicas y Matemáticas de nuestra Universidad.

En 1937 ese departamento se convirtió en Escuela Nacional. En febrero de 1938 fue creado un Instituto de Investigaciones Físicas y Matemáticas. En noviembre de 1938 el Consejo Universitario de la Universidad aprobó las creaciones de la Facultad de Ciencias , el Instituto de Física y el Instituto de Matemáticas. Sin embargo, no fue sino hasta tres años después que este último empezó a funcionar.



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