LÓGICA Y FUNDAMENTOS DE LA MATEMÁTICA

Alejandro Odgers


Grupo de Lógica


Los arquéologos encontraron en 1932, en Moravia, Checoeslovaquia, un hueso de lobo; el hallazgo se hizo en un extracto geológico de 30 000 años de antigüedad. El hueso de Moravia presenta cincuenta y cinco marcas, distribuidas de cinco en cinco, y cada cinco de estos subgrupos están separados por un trazo de mayor longitud. Nadie sabe con exactitud el motivo de las incisiones hechas al hueso, pero la opinión más generalizada es que se trata del registro de las propiedades de algún hombre prehistórico; de ser ése el caso, se trataría de la inscripción más antigua que se conoce de un número. De cualquier manera, los historiadores de la matemática coinciden en que los números naturales se crearon debido a la necesidad de contar, y que la aritmética se fue desarrollando conforme las operaciones efectuadas en el trueque, o en el comercio se fueron haciendo más complejas.

El nacimiento de la geometría también obedeció a necesidades prácticas, pues en las primeras sociedades agrícolas adquirió importancia la posesión de la tierra, y fue entonces cuando se obtuvieron los primeros métodos de medición de superficies. La agricultura fue también la fuente de otras ciencias, por ejemplo de la astronomía, pues aunque es muy probable que desde épocas remotas el hombre ya hubiera observado regularidad en el paso de los astros por la bóveda celeste, es muy posible que en estadíos preagrícolas hubiera asociado ciertas condiciones climáticas con posiciones particulares de los astros; con el inicio de la agricultura adquirió mayor importancia la determinación del momento propicio para la siembra, fue entonces cuando se observó el cielo con más detenimiento; la invención de un calendario es un acontecimiento que se dio en todas las civilizaciones, y en muchos casos sorprende la exactitud que obtuvieron.

No sólo la aritmética, la geometría o la astronomía surgieron debido a necesidades prácticas, son muchos los conceptos matemáticos que han surgido de actividades como contar, medir, comparar, mover, transformar, o describir la forma de algo. Ejemplos más recientes que los ya citados de teorías surgidas de esa manera son la probabilidad, la estadística matemática, la programación lineal, la teoría de los juegos, la teoría de la computación, o cualquiera de los muchos métodos matemáticos de la física.

Con frecuencia han sido las aplicaciones las que han modelando inicialmente a la matemática. Con el tiempo se descubren nuevas situaciones a las que es aplicable alguna teoría matemática que surgió en otro contexto y las nuevas aplicaciones llevan a desarrollar otros aspectos de la teoría, enriqueciéndola. Pero las nuevas aplicaciones corresponden a interpretaciones diferentes de los conceptos matemáticos, y en muchos casos las reglas de operación son también diferentes; en esta etapa de la evolución, un mismo término puede tener significados diversos, es claro que ésto puede ser fuente de malos entendidos, y claro también, que en estos casos, las confusiones se desvanecen cuando se precisa el lenguaje.

No debe pensarse que toda la matemática ha emanado de problemas de otras ciencias, teorías matemáticas completas han surgido de problemas inherentes a la matemática misma. Hacia mediados del siglo XIX, la matemática había madurado a tal grado que varias de sus ramas se estaban desarrollando a partir de preguntas relativas a la fundamentación de la matemática; una de tales preguntas era la de independencia del postulado de las paralelas, que desde la antigüedad había ocupado a los geómetras, y que en el siglo XIX llevó a la creación de las geometrías no euclidianas; otro problema importante era la definición de número real, y la fundamentación del análisis de las funciones de variable real. A partir del siglo XIX, se han dado numerosas teorías matemáticas, que se han desarrollado de manera abstracta, independientemente de sus aplicaciones; pero los conceptos surgidos de esta manera parecen divorciados de la realidad, ése podría ser el caso de los llamados números imaginarios, de las geometrías no euclidianas, o de la aritmética transfinita. El estudio de las matemáticas como disciplina independiente ha permitido que ésta avance a una velocidad sin precendente, pero un desarrollo de esta índole plantea interrogantes inquietantes, por ejemplo: ¿cuál es la naturaleza de la matemática?, ¿cuál es su objetivo?, ¿cuáles son sus métodos?, etcétera.

A la problemática bosquejada, debemos añadir un problema que surgió a fines del siglo XIX, se trata de numerosas contradicciones que surgieron en la teoría de los conjuntos de Cantor, algunas de éstas son bien conocidas en el medio, se trata de las paradojas halladas por B. Russell, Grelling, Nelson y Burali-Forti, entre otros. La teoría de los conjuntos de Cantor ya había sido objeto de críticas enérgicas por parte de Kronecker, debido a la forma de tratar el concepto de conjunto infinito, y estas críticas se extendían a la definición de número real, que había sido adoptada por los analistas; ahora se cuestionaba la consistencia de tales teorías. Todo lo anterior llevó a los matemáticos a meditar sobre la naturaleza de la matemática, su fundamentación, su consistencia, su papel dentro de la sociendad, etcétera. Respecto a la fundamentación surgieron tres corrientes de pensamiento principales, que han recibido el nombre de escuelas, éstas son la logicista, la intuicionista, y la formalista.

La tesis logicista afirma que los conceptos matemáticos se pueden definir a partir de los conceptos lógicos, y por ello la matemática puede ser considerada una parte de la lógica. La tesis logicista no surgió en el siglo XIX, ya Leibniz en 1666 había expresado opiniones de tipo logicista, y de hecho es posible encontrar antecedentes de esta corriente desde Aristóteles. Sin embargo es G. Frege, con sus trabajos titulados Begriffschrift (1879) y Die Grundlagen der Arithmetik (1884), el primero que comienza a explicar la matemática a partir de la lógica. La obra de Frege no recibió inicialmente mucha atención, hasta que B. Russell, a principios de nuestro siglo, puso de relieve el verdadero significado de dichas obras. B. Russell y A. N. Whitehead, inspirados en la obra de Frege, publicaron los Principia Mathematica que se considera la obra fundamental de la escuela logicista. B. Russell trata de evitar las paradojas surgidas de la teoría de los conjuntos de Cantor, para ello asocia a los conjuntos un tipo, iniciando así una teoría de los tipos. La teoría de los tipos de los Principia Mathematica resultó demasiado compleja, y aunque se hicieron diversos trabajos para simplificarla, muchos matemáticos se inclinaron a favor de otras posibilidades de fundamentacion, en particular favorecieron la fundamentación de la matemática a partir de las teorías axiomáticas de los conjuntos de Zermelo y Fraenkel o la de Gödel y Bernays. No obstante, en épocas recientes se han desarrollado teorías de los tipos muy elegantes, que han atraído la atención, no únicamente de los especialistas de la lógica matemática, sino también de los categoristas y de los teóricos de la computación. Conviene señalar que existen formas de fundamentar en las que los conceptos básicos no son el conjunto, y el de membresía; en ocasiones se ha tomado como concepto primitivo al de función, junto con el de algunas de las operaciones que se efectúan con las funciones, ése es el caso del cálculo lambda introducido por A. Church, y de hecho la filosofía de la teoría de las categorías iniciadas por Eilenberg y S. Mac Lane (1945) apunta también en esa dirección. En las últimas décadas se ha aclarado que el estudio de ciertas categorías es equivalente al del estudio de teorías lógicas que se habían introducido con propósitos de fundamentación, ése es el caso de las categorías bicartesianamente cerradas cuyo estudio es equivalente al del calculo lambda con tipos, o el de los topoi que se encuentran estrechamente relacionados con las teorías intuicionistas de los tipos.

La tesis intuicionista afirma que existen conceptos matemáticos que están fundamentados en nuestra intuición, uno de esos conceptos es el de número natural, nuestra intuición de número natural proviene de nuestra percepción de los sucesos, ordenados respecto al tiempo. Para los intuicionistas, la matemática se debe desarrollar a partir de esos conceptos, y no a partir de conceptos lógicos; es opinión de los intuicionistas, que los conceptos y las reglas de la lógica se obtuvieron de las operaciones entre conjuntos finitos, y no a la inversa. Sin embargo, para el intuicionista algunos de los conceptos empleados en la matemática clásica no tienen un fundamento intuitivo, uno de ellos es el de conjunto infinito, para el intuicionista, los números naturales se van construyendo uno a uno, pero el conjunto de números construido en cada etapa es finito, aunque se tenga la posibilidad de obtener conjuntos cada vez mayores.

Con el punto de vista intuicionista, tampoco tiene sentido extender los principios lógicos a situaciones infinitas, en consecuencia, los cuantificadores se deben restringir, y algunos principios lógicos como el del tercero excluido no tiene validez universal. Las demostraciones por contradicción no tienen cabida en la escuela intuicionista, para demostrar la existencia de un objeto es necesario contruirlo, o al menos mostrar un algoritmo, mediante el cual podría construirse el objeto en cuestión, en un número finito de pasos. Es claro que con un punto de vista estrictamente intuicionista, gran parte de la matemática clásica se tendría que deshechar, ése es el caso de la aritmética transfinita, así como las definiciones usuales de número real.

David Hilbert aceptaba que el concepto de conjunto infinito no tenía una base intuitiva, pero se negaba a abandonar la matemática que hacía uso de él. Para rescatar a la llamada matemática clásica, propuso un programa, que bosquejó en 1904, y comenzó a desarrollar, junto con sus colaboradores, a partir de 1925. Hilbert proponía desarrollar la matemática formalmente, partiendo de un sistema de axiomas, y mediante el uso de las reglas de inferencia de la lógica clásica. Por otra parte se demostraría la consistencia de la teoría obtenida de esa manera; en caso que se obtuviera una demostración de consistencia, entonces no importaría ni el tipo de reglas empleadas ni las posibles interpretaciones de la teoría. Para obtener la demostración de consistencia, sugería considerar a las demostraciones de la teoría como objetos de estudio de una metateoría, a la que Hilbert llamó teoría de las pruebas. La demostración de la consistencia de la teoría se haría en la metateoría, empleando los métodos de demostración no cuestionados; a dichos métodos se les llamó finitarios. Hilbert y sus seguidores consiguieron, únicamente, demostrar la consistencia de algunos fragmentos de la matemática clásica. Posteriormente se encontró, como consecuencia de un teorema de Gödel, que si una teoría contiene al menos a la aritmética clásica, entonces su consistencia no puede demostrarse con métodos finitarios. Debemos asentar que al fundamentar la matemática sobre algunas de las teorías axiomáticas de los conjuntos, o sobre algunas de las modernas teorías de los tipos, no han surgido contradicciones, hasta la fecha.

Antes de cerrar esta introducción, es necesario hacer notar el papel, cada vez más relevante, que la teoría de las categorías viene desempeñando en la fundamentación de la matemática. La teoría de las categorías fue introducida por S. Eilenberg y S. Mac Lane en 1945, con el propósito de precisar el concepto de transformación natural, concepto que era usado de manera vaga en la topología algebraica, y en álgebra; para definir transformación natural fue necesario definir funtor, y para definir esto último fue necesario definir el concepto de categoría. El derrotero inicial de la teoría de las categorías estuvo marcado por sus aplicaciones a la topología, en particular a la teoría de la homología; la primer familia de categorías que se estudió con detalle fue la de las categorías abelianas. Con el tiempo la teoría de las categorías se convirtió en un lenguaje adecuado para expresar resultados generales de diferentes áreas de la matemática, de manera especial en la topología, el álgebra, y la geometría algebraica. Más adelante se inició el estudio de otras familias de categorías interesantes, entre ellas destacan las categorías topológicas, las categorías bicartesianamente cerradas, y los topos (topoi). Algunas familias de categorías han demostrado su utilidad para la fundamentación, una de esas familias es la de los topos. En 1964 W. Lawvere presentó una descripción categórica de la categoría de los conjuntos, pronto se observó que al omitir algunos de los axiomas menos naturales se obtenían familias de interés en diversas ramas de la matemática, una de tales familias fue la de los topos elementales, que incluye a la de los topos de Grothendieck, que había sido estudiada por los geómetras algebraicos. Los topos elementales comparten con la categoría de los conjuntos algunas de sus propiedades básicas, eso permite que algunas de las construcciones conjuntistas se puedan efectuar dentro del contexto más general de los topos; como consecuencia los topos pueden verse como universos de discurso alternativos para la matemática. Otro aspecto que hace interesantes a los topos, desde el punto de vista de la fundamentación, es que cada topo está asociada a una teoría intuicionista de los tipos; así en teoría de los topos se tienen suficientes motivos para realizar argumentos sujetos a las restricciones intuicionistas. Existe también un teorema que establece la equivalencia entre la teoría de los topos y las llamadas teorías locales de conjuntos, las que están estrechamente relacionadas con las teorías de los tipos: los conjuntos tienen asignado un tipo, y algunas de las operaciones conjuntistas sólo se pueden efectuar cuando se aplican a conjuntos del mismo tipo. El teorema de equivalencia tiene como consecuencia que los teoremas válidos en las teorías locales de los conjuntos resulten válidos en cualquier topo.

Debido a la relación estrecha que se ha encontrado entre diversas teorías lógicas y ciertas clases de categorías ha surgido una nueva disciplina a la que se ha denominado lógica categórica. Además de los temas arriba enunciados, en la lógica categórica se acostumbra investigar la clase de funciones que pueden ser representadas en categorías particulares.

En el IM, UNAM ha habido investigadores interesados por la lógica y los fundamentos de la matemática. Los primeros trabajos en esta área son tres contribuciones a la teoría de los conjuntos, realizadas por Roberto Vázquez y Francisco Zubieta, los dos primeros trabajos aparecieron en el primer número del Boletín de la Sociedad Matemática Mexicana (1944), el tercero apareció en el mismo boletín en 1945.

Posteriormente en 1949, Gonzalo Zubieta empieza a trabajar en el Teorema de Completitud de Gödel, tema de su tesis, que fue dirigida por el Prof. Willard Quine. Después de este trabajo se ocupa de temas afines, como el de la sustitución de variables funcionales, el de las definiciones sintácticas de validez, y el de las definiciones formales de numerabilidad; estos trabajos fueron publicados en el Boletín de la Sociedad Matemática Mexicana entre 1950 y 1955. En 1956, el Prof. G. Zubieta, pasa a la investigación de la teoría de los modelos, bajo la dirección del Prof. Tarski, y obtiene una caracterización algebraica de las clases artiméticas definidas sin igualdad. Este trabajo fue publicado en el Boletín de la Sociedad Matemática Mexicana (1957).

La tercera época en la investigación sobre lógica y fundamentos, en el IM, UNAM se inicia a mediados de los años setenta, cuando Francisco Tomás inicia una serie de investigaciones acerca de las teorías de la recursión. Esta serie de investigaciones se inicia con un criterio de consistencia, aplicable a la construcción de ciertas teorías sin cuantificadores, y la aplicación de éste a la aritmética recursiva, el trabajo se publicó en los Anales del IM, UNAM en 1975. El Dr. Tomás continúa el trabajo anterior, para presentar la aritmética recursiva como formalismo abierto, Anales del IM, UNAM de 1977. A esos primeros artículos seguiría una formalización recursiva finitariamente consistente de un trozo de la aritmética no constructiva, y su relación con el analisis recursivo, Anales del IM, UNAM de 1980. Aritmética i análisi formalment recursives, y Análisi formalment recursiva aparecieron en Publicaciones Matemàtiques de la Universidad de Barcelona, en 1984 y en 1986, respectivamente. En 1986, publica con Gustavo Arenas Formally recursive arithmetic and classical arithmetic, en los Anales de IM, UNAM. Finalmente, en 1989, el Dr. Tomás nos da una versión preliminar acerca del programa de Hilbert.

Los trabajos de F. Tomás nos proveen de un formalismo recursivo mediante el cual se puede fundamentar a la aritmética, así como un análisis matemático poderoso. La consistencia del sistema puede demostrarse finitariamente. El Dr. Tomás introduce en sus trabajos una clase de funciones aritméticas, a las que llama funciones ultradiofánticas. La clase de las funciones ultradiofánticas contiene a la clase de funciones recursivas.

Leopoldo Román interpreta las funciones ultradiofánticas en un contexto categórico, en su tesis de doctorado, obtenido en la UNAM en 1985. Posteriormente, Román estudia categorías dotadas de un objeto de números naturales, se interesa sobre todo en las funciones que pueden representarse en ellas; los resultados se publicaron en varios artículos de 1988 a la fecha.

Existe otro aspecto interesante de fundamentación que no hemos abordado, se trata de la fundamentación matemática de las otras ciencias; en otras secciones se abordará el papel de algunas ramas de la matemática en la fundamentación de otras ciencias, aquí pondremos de relieve el papel de las lógicas cuánticas en la fundamentación de la mecánica cuántica. Inicialmente, se intentó describir a la mecánica cuántica, mediante la estructura matemática particular que se obtenía de la retícula de los subespacios cerrados en un espacio de Hilbert. Sin embargo, dicha retícula es completa y la existencia de observables que no pueden ser simultáneamente medibles implica la existencia de subconjuntos de la retícula que no tienen supremo. Esto lleva a investigar a los conjuntos parcialmente ordenados, en los que hay operaciones que comparten algunas de las propiedades de los conectivos lógicos, algunas de estas estructuras reciben el nombre de lógicas cuánticas y con ellas se intenta modelar algunos aspectos de la mecánica cuántica. El Dr. Leopoldo Román y la Dra. Beatriz Rumbos han realizado investigaciones sobre lógicas cuánticas, así como de algunos temas relacionados con ellas, algunos de los resultados de estas investigaciones se han publicado, a partir de 1988.



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